

El precio de la vivienda en España continúa con una fuerte tendencia al alza, afectando a prácticamente todo el territorio. Sin embargo, el crecimiento es especialmente pronunciado en las zonas turísticas, donde los inmuebles están alcanzando niveles históricos de valor.
Un reciente informe de CaixaBank Research revela que, por primera vez, el precio medio del metro cuadrado en los principales destinos turísticos del país ha superado los 3.300 euros. Además, la diferencia de coste entre las viviendas situadas en estas áreas y aquellas ubicadas en municipios no turísticos ha alcanzado un máximo histórico, situándose en un 83%.
Para elaborar este estudio, los expertos de CaixaBank han analizado los datos de tasación publicados por el Ministerio de Vivienda (MIVAU), centrando su investigación en un total de 306 municipios con más de 25.000 habitantes. Con el objetivo de diferenciar entre localidades turísticas y no turísticas, la entidad ha aplicado un criterio propio basado en el uso de tarjetas extranjeras en los terminales de pago (TPV) del banco. Según esta metodología, se consideran turísticos aquellos municipios en los que al menos el 10% del gasto en comercios proviene de tarjetas de visitantes internacionales.
Bajo este enfoque, el 21% de las localidades analizadas cumplen con los requisitos para ser clasificadas como zonas turísticas. Entre las 64 ciudades identificadas en el estudio se encuentran destinos de gran relevancia como Madrid y San Sebastián, así como varias capitales del litoral mediterráneo, entre ellas Barcelona, Valencia, Alicante y Palma de Mallorca. También destacan diversas ciudades de la Costa del Sol, como Málaga, Estepona, Fuengirola y Marbella, además de otras localidades de interés cultural y turístico como Santiago de Compostela e Ibiza.
Estos datos reflejan cómo la alta demanda en estos destinos, impulsada tanto por compradores nacionales como internacionales, está elevando los precios a niveles sin precedentes. Esta situación genera un reto tanto para los residentes locales como para los inversores, quienes deben adaptarse a un mercado inmobiliario cada vez más competitivo en estas zonas de gran atractivo turístico.
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